Copas Cannábicas

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Durante los últimos años, las copas cannábicas han ido surgiendo en nuestro país como si fueran setas. Junto al auge de estas competiciones, recibimos una buena cantidad de perspectivas, no siempre positivas, sobre la vara de medir que se usa para juzgar las muestras contendientes. Y es que, en la actualidad, no hay concordia sobre los estándares que debe seguir el jurado a la hora de valorar las principales características de las flores: presencia, olor, sabor y efecto.  

por Xosé F. Barge

Resulta inevitable que el jurado se base en muchos elementos subjetivos a la hora de valorar una muestra de cannabis. Con esto quiero decir que las preferencias del catador siempre van a influir en su juicio, por poco que sea, y por eso es fundamental escoger cuidadosamente al jurado y procurar que estén especializados en la categoría que valoran.

Especialización del jurado

Esta especialización, desde mi perspectiva, debiera fundamentarse en el autocultivo de interior en el caso de las flores. Habrá quien no esté de acuerdo conmigo, pero para eso existen las opiniones fundamentadas, para contraponerlas. En mi caso, que llevo más de diez años cultivando ininterrumpidamente en interior, creo que es muy importante que un jurado profesional se fundamente en personas que autocultivan en entornos controlados por ellos mismos, no en simples catadores, sibaritas cannábicos o cultivadores ocasionales de exterior (haciendo especial hincapié en estos últimos, que en muchos casos se consideran cultivadores avezados, y puede que lo sean, pero no en interior).

Digo esto porque cuando cultivamos en interior durante cierto tiempo empezamos a percibir de una forma más certera las diferencias que hay, por ejemplo, entre una genética que se cultiva en hidroponía y otra que se cultiva en tierra; entre el abono químico, el mineral y el orgánico; entre un cannabis cultivado en situaciones extremas, con altas temperaturas, y uno cultivado en circunstancias óptimas; entre una hierba bien limpia y otra que no lo está; y un largo etcétera.

Un sibarita o habitual consumidor de cannabis podrá distinguir muchos matices, pero difícilmente podrá juzgar los pormenores que caracterizan un buen cultivo y un buen trato de la flor y, desde mi perspectiva, esto es fundamental para poder valorar el resultado.

Si confiamos la labor de valorar las muestras a autocultivadores de interior experimentados tendremos un poco más de seguridad en lo que se refiere a su juicio (con aspectos objetivos y subjetivos), y a que éste se fundamente en la experiencia y no simplemente en percepciones momentáneas.

La transparencia

La transparencia de las copas es uno de los temas más controvertidos. Pese a que no se trate de opiniones difundidas públicamente a través de webs, redes sociales o blogs, siempre existe un rumor, especialmente en copas de cierto renombre, sobre la posible manipulación de los resultados.

Lo ideal, desde mi perspectiva, es que cuando un contendiente decide inscribirse en una copa, desde ese primer momento en el que envía la inscripción, se le otorgue un código que identifique su muestra. Posteriormente, la muestra debiera enviarse etiquetada con ese código a un laboratorio (o similar) externo y especializado para que éste se encargue de analizarla, manipularla y enviarla a los jurados, de una manera totalmente al margen de la organización. Así mantendremos completamente el anonimato de los participantes y la relación entre el código y el nombre real de la genética o del participante.

De esta forma evitamos que durante la manipulación, al tratarse de circunstancias y calidad de laboratorio, se introduzcan agentes externos en las muestras o se adulteren. Además, nos aseguraremos de que, por ejemplo, en el caso de las muestras de la categoría de extracciones con solvente, no haya una cantidad perjudicial de esta sustancia o que en las muestras de flor no haya algún contaminante o patología.

Las categorías

También se ha debatido mucho sobre qué tipos de categorías debieran ofrecer las copas a los participantes. Después de darle unas cuantas vueltas y hablar con diferentes profesionales, nosotros creemos que la mejor fórmula es la siguiente:

Sativas

Índicas

Extracción con solvente

Extracción sin solvente

Variedades ricas en CBD

Términos como “resinas” o “extracciones” no acaban de ser del todo específicos y pueden llevar a confusiones, y crear categorías concretas de “hidro”, “bio” o “exterior” hace muy difícil comprobar contrastadamente que, efectivamente, las flores han sido cultivadas mediante estos métodos.

Creemos fundamental crear una distinción entre variedades de tendencia sativa y de tendencia índica (no hablaremos, en ningún caso, de sativas o índicas puras) puesto que hay muchos autocultivadores avezados que se especializan en uno de los dos tipos y que consumen ocasionalmente (casi nunca en algunos casos) el otro. Habrá personas que cultiven indiferentemente una genética sativa o índica, y que las consuman de igual forma, pero no ocurre así por norma general entre autocultivadores y profesionales, que suelen especializar y homogeneizar sus cultivos. Lo ideal es que los catadores más familiarizados con una de estas subespecies se encargue de valorar esa categoría.

Por otra parte, aunque dentro del CBD también podría hacerse una distinción entre plantas de tendencia sativa y plantas de tendencia índica, no creemos que estén lo suficientemente diversificadas como para crear dos categorías. De hecho, en base a mi experiencia personal, hay plantas de aspecto sativo, con una floración considerablemente larga y altos contenidos en CBD que producen un efecto relajante y, aunque diferente, más cercano al de una índica que al de una sativa, y viceversa.

En cuanto a las extracciones, no cabe la menor duda de que no es lo mismo un Ice-O-Lator que un Rosin, dentro de las extracciones sin solventes, pero tampoco lo será una extracción que usa el butano como solvente y una que usa el metanol… y esto podría acabar convirtiéndose en una copa con demasiadas categorías. Por ese motivo tendemos a generalizarlo y dividir las extracciones en dos clases.

Cómo juzgar una muestra

Probablemente tengamos que esperar a que el cannabis alcance un estatus legal y a que se desarrolle una especialización como, por ejemplo, en el caso del vino para poder generalizar ciertas valoraciones sobre las flores de la marihuana. Por lo pronto podemos afirmar con rotundidad que no hay consenso. Que autocultivadores con renombre, que llevan muchos años cultivando, se contradigan de formas tan drásticas en los resultados que hacen públicos algunas copas (dando, por ejemplo, un 9 en presencia uno de los jueces y un 1 el otro; o un 8 en olor y un 4 el otro) no arroja mucha luz sobre este asunto.

Por lo pronto, y sin meternos en pormenores que podrían llevarnos a discusiones interminables, creemos que los jueces tienen que fundamentarse en la imprescindible experiencia de la que hablábamos previamente y, sobre cualquier otra cosa, tienen que tener el tiempo suficiente para valorar las muestras. Para ello es necesario, como máximo, realizar dos catas diarias. En el caso de copas que se realizan y entregan los premios en un fin de semana, creo que no se debiera valorar el efecto y, de hecho, tampoco se debiera hacer un consumo excesivo si pretendemos valorar  adecuadamente el resto de características de la flor.

Hablando con varios jueces, muchos de ellos llegan al acuerdo de sólo valorar con un 0 aquellas muestras que presenten algún problema como una patología en el caso de las flores y un mal purgado en el caso de las extracciones con solvente. Y, de hecho, muchos de ellos también afirman que valorar con una puntuación muy baja una genética en cualquiera de sus características por consideraciones exclusivamente personales resulta un tanto egocéntrico. Precisamente por eso es fundamental realizar una buena elección de los jurados

Difusión de los resultados

Le pese a quien le pese (y lo digo por experiencia como perdedor), los resultados y las votaciones de cada juez deben hacerse públicas. Esto arroja una total transparencia y esclarece posibles opacidades o comportamientos cuestionables por parte de los catadores. Estos comportamientos harán que sean descartados en próximas ediciones si fuera necesario.

Cuando hacemos públicos los resultados, por desgracia, molestamos a los que hayan quedado como peor clasificados, pero también elevamos el nivel de la copa y le transferimos una transparencia difícil de otorgar de otra manera. A aquellos que pierdan, les recomiendo que piensen en los errores que han cometido. En mi caso, por ejemplo, presenté una muestra hidropónica alimentada con abono mineral y con un alto contenido en CBD en una categoría general de interior dominada por flores cultivadas en tierra y con fertilizantes biológicos. Aunque el aspecto puede ser mejor y la producción, sin duda, mayor, las cualidades organolépticas e, incluso, el efecto, no estuvo a la altura de mis contrincantes.

Conclusiones

En definitiva, tendremos que esperar un poco más para que el cannabis sea legal en España y se establezcan unos baremos generalizados de valoración, así como una puesta en práctica de formación específica para autocultivadores experimentados y profesionales del cannabis. Mientras tanto, debemos confiar la responsabilidad de la valoración a aquellos autocultivadores de interior que puedan demostrar su experiencia y su juicio imparcial.

Por otra parte, las copas deben continuar mejorando su organización para llevar a cabo los métodos más transparentes y funcionar como un trampolín, sin ningún tipo de favoritismos, para los mejores autocultivadores nacionales e internacionales.

¡Nos vemos en la XII Spannabis Champions Cup de 2017!